Validar datos de elevación funciona con un principio similar al de validar la precisión de la geocodificación: necesitas puntos cuya respuesta real ya se conozca de forma independiente, y comparas los datos con esos puntos conocidos en lugar de confiar en ellos a ciegas. En el caso concreto de la elevación, esto significa contrastar los valores devueltos con puntos de referencia topográficos fijos, puntos cuya altura sobre el nivel del mar se ha medido de forma independiente y cuidadosa mediante métodos topográficos tradicionales, y tratar cualquier desviación significativa y sistemática respecto a esos valores conocidos como una señal que merece investigarse.
Un ejercicio de validación útil toma puntos de referencia repartidos por distintos tipos de terreno, terreno llano, pendientes moderadas y terreno escarpado, en lugar de comprobar solo ubicaciones fáciles y llanas donde casi cualquier fuente de datos de elevación razonable funcionará bien y coincidirá de cerca con el valor conocido. Como se explica en otro artículo, el tipo de terreno influye mucho en la precisión de elevación que cabe esperar con una resolución determinada, así que un ejercicio de validación limitado a puntos de referencia llanos sobrestimará sistemáticamente lo bien que funcionan los datos en terrenos más escarpados o complejos.
Una segunda comprobación complementaria, que no requiere ningún punto topográfico conocido, es la coherencia interna dentro de un grupo de muestras cercanas. Consultar la elevación en varios puntos separados por una distancia corta y conocida y comprobar si los valores resultantes cambian de forma suave y verosímil, en lugar de saltar de forma errática e incoherente con el terreno real, es por sí sola una comprobación de sentido común útil, ya que el terreno real no suele cambiar con saltos aleatorios y sin correlación entre puntos adyacentes que están realmente cerca. Las discontinuidades bruscas entre muestras muy cercanas, en ausencia de un accidente del terreno realmente abrupto como el borde de un acantilado o un edificio, son una señal razonable para revisar los datos o la zona concreta en lugar de fiarse de ellos sin más.
Una tercera comprobación útil, cuando sea factible, es contrastar el mismo conjunto de puntos con una segunda fuente de elevación independiente y fijarse específicamente en dónde coinciden de cerca las dos fuentes y dónde divergen de forma significativa. Una coincidencia estrecha en la mayoría de los puntos, con divergencias ocasionales concentradas en terrenos notoriamente difíciles como pendientes pronunciadas o cañones urbanos densos, es exactamente el patrón que cabe esperar de dos fuentes razonablemente buenas midiendo un problema realmente difícil, y es una señal más sana que una coincidencia sospechosamente perfecta en todas partes, que a veces puede indicar que las dos fuentes se nutren de los mismos datos subyacentes y no de mediciones realmente independientes.
Si la precisión de la elevación importa de verdad en tu caso de uso, hacer tú mismo este tipo de validación frente a puntos de referencia conocidos relevantes para tu región y tu tipo de terreno concretos te dirá mucho más que cualquier afirmación general sobre la calidad de los datos de elevación. Nuestra consulta de elevación acepta una lista de puntos en una sola solicitud, lo que permite realizar de forma eficiente exactamente este tipo de comprobación de referencias y de coherencia sobre una muestra significativa.
Una dirección en el centro de una ciudad bien cartografiada no te dice casi nada sobre cómo gestiona tu sistema una ruta rural, una frontera en disputa o una consulta cerca de los polos. Prueba los casos difíciles a propósito.
No todos los conjuntos de datos con información de ubicación de apariencia pública pueden usarse legalmente dentro de un producto de pago. Las condiciones de la licencia, y no la disponibilidad técnica, suelen marcar el límite real.
Cuando una consulta realmente no se puede resolver de forma fiable, no devolver nada es mejor respuesta que devolver una suposición disfrazada de hecho. Este es el razonamiento detrás de esa decisión.